Hoy no me puedo levantar, el fin de semana me dejó fatal... bueno no, y además tampoco. Pero si tienes suerte tal vez puedas contratarlos. El equipo Chang!
Podríamos seguir así durante muchos párrafos y no creo que nadie de los que nos leeis lo podais poner en duda. Pero en lugar pasar la noche escribiendo, preferimos hacer algo que os aporte información útil, vairada, grandiosa (ver post uno, para aclarar conceptos).

Como algún listillo habrá adivinado por el título hoy hemos ido a ver algunas cosas como... ah!, que no, que ha sido la presa de Las Tres Gargantas. David ya sabe porque lo de las Tres Gargantas, aunque yo aún no lo tengo muy claro.
De buena mañana nos pusimos en marcha, según nuestro sistema de información sobre China en tiempo real (a partir de ahora conocida como G.U.I.A.) se podían encontrar excursiones a la dichosa presa desde 12 € per capita, a lo que nos miramos como diciendo: "¿estamos locos?", era demasiado para el propósito de este viaje. Así que subiendonos al taxi que esperaba en frente del hotel, y del que el botones amablamente nos abrió la puerta, nos dirigimos a una estación de autobuses de la que partian los autobuses públicos a las Tres Gargantas. Mas, ¡oh, sorpresa!, teníamos que esperar hora y media a que saliera y aquí empieza el tomate. La china de turno que estaba detrás del mostrador comienza a dar berridos mientras pulsa botones en el movil, un viejo sentado enfrente observa y fuma, dos chicas más lejos rien y de repente la gritona nos pasa su móvil y al otro lado un tipo que dice hablar inglés. Nos piden 14 euros, la cagamos Carlos. Pagamos y nos subimos a una especie de minibus, pero ¡oh, no!, detrás de nosotros la gritona se acerca inexorablemente con el movil, de nuevo, en la mano. Finalmente nos colocan 6 chinos universitarios, una guía buenorra (en plan chino) y nos devuelven 7 euros... así funcionan aquí las cosas.

Finalmente llegamos a la presa, que más que verla la intuimos, debido a la constante niebla que, existe en todo el país y que hace practicamente imposible ver lo que tienes a kilómetro y medio a cualquier hora del día. Grande, si mucho, la verdad es que es inmensamente grande. Pudimos vivir como la guía les contaba a los estudiantes lo genial que era la presa y lo bien que se hacían las cosas en China, mientrar nosotros leíamos en la G.U.I.A. que hace poco se supo de dos presas en China que se vinieron abajo dejando cerca de 250.000 muertos... así es China, como son muchos, no tienen porque darse cuenta la gente si de hoy para mañana falta mun cuarto de millón.
De la visita a la presa nos dirigimos al aeropuerto, donde desgutamos una deliciosa comida en un restaurante chino. Porque, a diferencia de lo que yo creía, en China también existen restaurantes chinos y no solo son restaurantes a secas.

Después de un pequeño retraso de nuestro vuelo con destino a Shanghai, embarcamos en un avión atestado de occidentales. En el cual nos volvió a sorprender como el 90% de los chinos suben al avión con el móvil pegado a la oreja y no lo apagan hasta que el aparato se pone en marcha, y que nada más poner el avión las ruedas de nuevo en el suelo, ya se puede disfrutar de todas las melodías de encendido de los dichosos aparatitos. Y como después de todo vuelo, llega la recogida de maletas, donde hemos llegado a pasar miedo. En la misma cinta que estaba anunciada la llegada de nuestras maletas, se encontraban últimando la recogida de un vuelo anterior un enjambre de chinos, dando gritos y berridos mientras se metian los codos en el ojo con tal de estar en la puerta de salida de las maletas y cogerlas cuanto antes. Ha sido increible el contraste cuando se han ido todos y solo hemos quedado los de nuestro vuelo (mayormente occidentales) y se ha podido apreciar la diferencia, ni mejor, ni peor, simplemente en silencio.
Pero nuestro viaje de hoy no terminaba en Shanghai, sino que debíamos tomar un autobus en dirección a Suzhou, ciudad situada a unos 100 km de Shanghai. La triunfada ha sido que los autobuses salian directamente desde el aeropuerto. Por lo que no hemos tenido que bajar al metro o esperar la cola del taxi. La identificación del autobus ha sido sencilla, era el único en el que ponía palito horizontal cortado por dos palitos verticales uno de ellos con tilde, espacio tres palitos verticales y dos tildes bajas aderezado todo ello por un palote horizontal que cortaba los tres anteriores y terminaba en un cuadrado con forma de campo de futbol.... ¡chupado!

Nada más bajarnos del autobus hemos tenido que esquivar a los típicos taxistas ilegales, a los que ya nos hemos acostumbrado, para buscar un taxi oficial que nos llevara al hotel, desde donde ahora os escribimos estas líneas y donde nada más entrar nos hemor hemos encontrado una razón para Victor visite China.

Por cierto, como China is different y Platini lo sabe, los chinos van a poder ver la final gratis por Internet y nosotros vamos a intentar subirnos al carro.